Respuestas claras sobre lesiones deportivas, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación. El contenido es educativo y no sustituye una valoración individual.
Sí. El complejo fibrocartílago triangular se encuentra en el lado cubital de la muñeca y puede lesionarse por una caída sobre la mano, deportes de raqueta, levantamiento de peso o rotación repetida. Son frecuentes el dolor cubital, el dolor al girar o apoyarse, los chasquidos y la pérdida de fuerza de agarre. Las lesiones tendinosas y las fracturas ocultas pueden causar síntomas similares.
Suele producirse al caer directamente sobre el hombro. Las lesiones leves o moderadas suelen recuperarse con cabestrillo durante un periodo corto, control del dolor y rehabilitación progresiva. Puede valorarse cirugía si existe un desplazamiento importante de la clavícula, altas exigencias deportivas o dolor y debilidad persistentes tras el tratamiento conservador.
Una lesión SLAP afecta la parte superior del labrum del hombro cerca de la inserción de la porción larga del bíceps. Puede producirse por lanzamientos, movimientos repetidos por encima de la cabeza, tracción del brazo o una caída sobre la mano. Puede causar dolor profundo, chasquidos, bloqueos, menor potencia de lanzamiento y fatiga temprana.
La mayoría de las tendinopatías crónicas mejoran al reducir las cargas dolorosas y mantener un programa progresivo de fuerza. El reposo total prolongado puede disminuir la capacidad del tendón para soportar carga. La rehabilitación puede incluir ejercicios isométricos, excéntricos o de resistencia lenta, ajustados según la respuesta durante las 24 horas siguientes.
Una infiltración local puede aliviar el dolor a corto plazo en determinados casos de artritis, bursitis o tenosinovitis. La seguridad depende del lugar, la dosis y el intervalo. Las infiltraciones repetidas o cercanas a un tendón pueden aumentar el debilitamiento del tejido y el riesgo de rotura, por lo que debe existir un diagnóstico claro.
El efecto del plasma rico en plaquetas depende de la enfermedad, la duración de los síntomas y el método de preparación. Algunos pacientes con tendinopatía crónica o degeneración articular leve o moderada pueden valorar el PRP cuando la rehabilitación estructurada ha dado un alivio limitado. Antes del tratamiento conviene revisar la evidencia, el coste y las expectativas realistas.
La ecografía es útil para tendones y músculos superficiales, bursas y ciertos ligamentos, permite una exploración dinámica y puede guiar inyecciones. La resonancia ofrece una visión más amplia del interior de la articulación, el cartílago, la médula ósea y los tejidos profundos. La elección depende de la zona y de la estructura que deba estudiarse.
La radiografía se utiliza principalmente para detectar fracturas, luxaciones y alteraciones óseas visibles. La resonancia evalúa mejor ligamentos, meniscos, cartílago, tendones, músculos y fracturas ocultas. Si la radiografía es normal pero persisten dolor, hinchazón o pérdida de función, el médico puede indicar nuevas radiografías, resonancia o tomografía.
En una lesión reciente con hinchazón, calor local o dolor, puede aplicarse una bolsa de hielo envuelta en una toalla durante unos 15 a 20 minutos, sin contacto directo con la piel. El calor breve puede ayudar ante rigidez crónica o tensión muscular antes de la actividad. Debe usarse con precaución si hay pérdida de sensibilidad, mala circulación o una herida abierta.
La medicina deportiva es una buena primera opción para esguinces, lesiones musculares, articulaciones hinchadas o dolor persistente relacionado con el ejercicio. Hay que acudir a urgencias o traumatología ante deformidad, imposibilidad para apoyar o sospecha de fractura o luxación. Rehabilitación resulta útil cuando el diagnóstico está claro y el objetivo principal es recuperar movilidad y fuerza.
La decisión debe valorar dolor e hinchazón, movilidad, fuerza, equilibrio, resistencia, preparación psicológica y calidad de los movimientos específicos. El tiempo transcurrido es solo uno de los factores. Conviene completar una progresión de entrenamiento y observar la respuesta posterior; en deportes de mayor riesgo pueden utilizarse pruebas funcionales estandarizadas.
La lesión de Lisfranc afecta las articulaciones tarsometatarsianas y suele causar hinchazón del mediopié, dolor al apoyar y hematoma en la planta. Puede existir una lesión ligamentosa u ósea aunque sea posible caminar. Es importante una valoración temprana con radiografías en carga y, cuando corresponda, tomografía o resonancia.
Sí. El dolor de la fascia plantar suele localizarse en la cara interna del talón y es más intenso al levantarse o tras estar sentado, aunque puede mejorar temporalmente al moverse. El manejo incluye ajustar la carga, trabajar la movilidad de la pantorrilla y la fascia, fortalecer el pie y usar calzado adecuado. El dolor persistente requiere descartar una fractura por estrés o atrapamiento nervioso.
La lesión muscular suele comenzar con dolor localizado durante un movimiento explosivo y puede producir hematoma. La trombosis puede causar hinchazón persistente de una sola pierna, calor, sensibilidad y tirantez. Si no hubo un mecanismo claro o aparecen dolor de pecho, falta de aire o sangre al toser, se requiere atención urgente.
La decisión debe basarse en criterios funcionales y no solo en el número de días. Antes de correr, la marcha y los movimientos básicos deben ser casi indoloros y la fuerza suficiente. Antes de competir, el deportista debe completar carrera rápida, aceleraciones, frenadas y gestos específicos sin un aumento relevante de los síntomas después.
Sí. Puede empeorar al esprintar, chutar, girar o incorporarse y puede involucrar la pared abdominal, los aductores, la sínfisis púbica o la cadera. Se necesita una exploración sistemática para descartar una hernia inguinal verdadera, una lesión de cadera o una fractura por estrés.
Los lanzamientos repetidos en béisbol, jabalina y deportes similares someten a gran tensión al ligamento colateral cubital. Puede aparecer dolor medial, menor velocidad de lanzamiento o sensación de inestabilidad. La evaluación también debe revisar el volumen y la técnica de lanzamiento, los tendones flexores y el nervio cubital.
Sí. Una fractura reciente de escafoides puede no verse en la primera radiografía y suele causar dolor en la tabaquera anatómica, junto a la base del pulgar. Ante dolor típico o persistente, debe inmovilizarse la muñeca y repetirse la radiografía o realizarse una resonancia o tomografía para reducir el riesgo de falta de consolidación y necrosis avascular.
La espondilólisis aparece con mayor frecuencia en deportes que repiten la extensión y la rotación lumbar, como gimnasia, saltos y fútbol. El dolor suele empeorar al arquear la espalda o después de entrenar. Los casos tempranos pueden mejorar al modificar la carga, trabajar el control del tronco y volver progresivamente; el dolor persistente requiere estudios de imagen.
Sí. Antes de la madurez ósea, las placas de crecimiento son vulnerables a las torsiones, los impactos y la carga repetida. El dolor localizado persistente, la hinchazón, la cojera o la disminución del rendimiento justifican suspender la actividad que provoca los síntomas y solicitar una valoración médica.
La ingesta debe adaptarse a la sudoración, la temperatura, la duración del ejercicio y la tolerancia individual. Tras sesiones largas, el cambio de peso ayuda a estimar la reposición necesaria. Conviene evitar beber grandes cantidades a la fuerza en poco tiempo y valorar electrolitos en ejercicios prolongados con mucha sudoración. Dolor de cabeza, náuseas, confusión o debilidad intensa requieren atención inmediata.
La proteína, la creatina y otros suplementos pueden ayudar a determinadas personas cuando se utilizan correctamente, aunque no sustituyen una alimentación equilibrada, un buen entrenamiento y el sueño. Algunos productos contienen dosis inexactas, contaminantes o sustancias prohibidas. Los deportistas de competición deben elegir productos con certificación independiente y consultar antes con un médico o dietista deportivo.
Pueden aparecer cuando la carga de entrenamiento y la recuperación están desequilibradas, junto con cambios del sueño o del ánimo, frecuencia cardíaca en reposo inusual y enfermedades repetidas. También deben descartarse anemia, infección, enfermedad tiroidea y baja disponibilidad energética. El tratamiento incluye reducir la carga, mejorar sueño y nutrición y volver gradualmente.
La RED-S aparece cuando la ingesta energética mantenida no cubre las necesidades del entrenamiento y de las funciones esenciales del organismo. Puede afectar la menstruación, la salud ósea, las hormonas, la inmunidad, el estado de ánimo y el rendimiento. Las fracturas por estrés repetidas, los cambios de peso, la fatiga persistente o las alteraciones menstruales requieren una evaluación multidisciplinar.
Sí. La rabdomiólisis puede causar dolor muscular intenso, hinchazón, debilidad y orina de color té, y en casos graves puede producir lesión renal aguda. Se debe suspender el ejercicio y solicitar pronto análisis de creatina cinasa, función renal y electrolitos. Los síntomas importantes no deben tratarse únicamente bebiendo mucha agua.
Una temperatura corporal muy elevada acompañada de confusión, conducta anormal, falta de coordinación, convulsiones o pérdida de conciencia debe hacer sospechar un golpe de calor por esfuerzo. Hay que iniciar de inmediato el enfriamiento rápido de todo el cuerpo y llamar a emergencias, manteniendo el enfriamiento mientras se organiza el traslado.
Sí. Los síntomas suelen aparecer durante el ejercicio o poco después y pueden empeorar con el aire frío, el polen o el entrenamiento intenso. El diagnóstico suele requerir pruebas de función pulmonar o una prueba de esfuerzo. Un calentamiento adecuado, el control ambiental y la medicación indicada por el médico pueden ayudar.
Sí. Hay que suspender el ejercicio y solicitar valoración médica, especialmente si el desmayo ocurre durante el esfuerzo, si el dolor de pecho se acompaña de dificultad respiratoria o si existen antecedentes familiares de muerte súbita a edad temprana. Hasta aclarar la causa, conviene evitar el ejercicio intenso.
No. La conmoción cerebral se diagnostica principalmente a partir del mecanismo de lesión, los síntomas y la exploración neurológica; la tomografía y la resonancia convencionales pueden ser normales. Estas pruebas se utilizan sobre todo para descartar lesiones estructurales graves, como una hemorragia intracraneal o una fractura.
No. Ante una posible conmoción cerebral, el deportista debe abandonar la actividad de inmediato, ser evaluado por un profesional y seguir una reincorporación gradual al estudio, la vida diaria y el deporte. El empeoramiento del dolor de cabeza, los vómitos repetidos, la alteración de la conciencia, las convulsiones o la debilidad de una extremidad requieren atención urgente.